23/07/2019

La felicidad que prometían

Se supone que debes ser perfecta, si no es así has fallado. Se supone que el final del camino es conseguir lo que tanto querías y ser feliz, pero eso es sólo el principio… y no siempre eres feliz. Puedes tenerlo todo, todo, de una forma perfecta y aún así sentir que te falta algo, como si solo supieras buscar la felicidad y una vez conseguida buscases otro objetivo, como si ser realmente feliz te incomodara después de tanto dolor.

Y a veces es así, ser feliz te hace infeliz: por lo que te falta, por lo que tienes y no tendrías. A veces simplemente no sabes dónde colocar las cosas, todos esos frasquitos con emociones dentro, tan diferentes entre ellas y tan ligadas, complementarias o completamente opuestas pero aún así ligadas. Dónde coloco la alegría? Junto a la pena o con la melancolía? El amor junto a la rabia, o con la culpa quizás? No lo sé, mi corazón es una estantería recompuesta con cuatro clavos que apenas se sostienen y que con faena aguantan los frasquitos, mezclados.

No es fácil convivir con toda la amalgama, eso tampoco nos lo explican.